Segunda residencia (parte 1): invertir en vivienda sin complicarte
— Así que prefiero invertir en inmuebles lo que tengo en fondos —susurra la joven tras sus gafas redondas.
— ¿De qué tipo son? ¿Conservadores, arriesgados…? —pregunta el PSI.
— Tipo mix, tirando a conservadores. Sé que voy perdiendo, aunque poco. Me han dicho que no me preocupe, que es circunstancial… que a medio plazo estaré por encima.
— ¿Entonces?
— Me inspira lo que decía el abuelo de mi padre: el pan y el ladrillo siempre serán necesarios, aunque haya guerras.
— No va desencaminado. Son sectores con altibajos, pero con una tendencia histórica creciente.
— No quiero entrar en macroeconomía —suspira—. Ese dinero era suyo… y siento que debo cuidarlo. Lo tengo claro: quiero invertir. Pero no tengo tiempo. ¿Dónde me aconsejas?
— Depende —responde el PSI—. De tu tolerancia al riesgo, de la rentabilidad que buscas… y de tu visión patrimonial.
— La idea es alquilarlo a una familia que lo sienta como su hogar… y en unos años venderlo.
— Entonces descartas locales comerciales o flipping.
— Sí. Las rentabilidades son más inestables. Y aunque pensé en invertir fuera de Barcelona para aumentar margen… no quiero irme lejos.
— O sea: buscas una inversión patrimonial, más estable… y cercana.
— Exacto. Prefiero tener control. Saber qué pasa con la vivienda. Evitar problemas en la distancia.
— Nada de comprar fuera, aunque dé más rentabilidad.
— Nada.
— Entonces toca hacer bien los deberes: zona, tipología de vivienda… y ver si encaja con lo que buscas.
— He estado mirando un poco… —sonríe—. Ya sé que vosotros lo analizáis a fondo y vais rápido cuando sale algo interesante.
— Y también trabajamos off-market. Y con Excel de rentabilidades.
— Lo mío ha sido solo un vistazo…
— Tranquila, somos equipo. Pero dime…
¿has mirado cerca de tu segunda residencia?
— Lo miro…
Edu Báguena

