¿Te suena lo de la ‘cuesta de enero’ y el ‘todo el mundo viene pelao’ de septiembre?
Pues hay otra escena que se repite en algunas épocas del año’:
👉 “Ahora sí. Vendo mi vivienda y compro otra.” 💥
⚡ Impulso hay.
🤔 Intención… no tanta para algunos.
Porque una cosa es soñar con el cambio… y otra muy distinta mover ficha de verdad.
Y en esas épocas nos volvemos más propicios a soñarlo…
📉 Resultados:
Viviendas en portales con precios con los que el propietario sueña 🎰 como si fuera el Gordo de la Lotería.
Visitas que nunca se cuadran o 📆siempre se aplazan “por agenda del propietario”.
Llaves 🔑 que se pierden misteriosamente y no aterrizan nunca en la agencia.
Y mucho más, pero no mejor.😓
Y no reconoce que se trata de nada ocurra, no sea el caso que alguien sí mueva ficha…
Bueno, sí que ocurre:
🥵 De entrada tiempo y dinero tirados para agentes, compradores… y hasta para el propio propietario, que se engaña jugando al solitario con su decisión 🃏.
🥵 Y sí, “de salida” también porque la agencia vendedora, cabizbaja, acaba sacando el piso preguntándose cómo no lo vio antes de aceptarlo en cartera.
👉 Y está también el “Ahora sí compro” 💥.
Que… tela marinera, tras haber hecho provisión de fondos.
¡Menudo solitario!
🎯 En ambos casos ha faltado algo (¿más?),
y es que el profesional se acerque a los paraqués del cliente.
La diferencia entre perder tiempo y dinero (todos) está ahí:
🚀 Cuando un proyecto ilusionante está alineado con los paraqués, ni la cuesta de septiembre ni la de enero lo frenan.
💭 Las ilusiones no alineadas, en cambio, multiplican las cuestas.
Por eso, antes de anunciar un piso o lanzarse a visitar casas, conviene preguntarse —cerebralmente, aunque escuchando al corazón ❤️—:
➡️ “¿Para qué?”➡️ “¿Para qué?”➡️ “¿Para qué?”, las veces que haga falta…
🤗 Hablemos
👉 Contacto
Edu Báguena

