Decía Bruce Lee: “𝘉𝘦 𝘸𝘢𝘵𝘦𝘳, 𝘮𝘺 𝘧𝘳𝘪𝘦𝘯𝘥”.
💭 Y, sí.
Se va aplicando al ‘tema negociación’, pero en el modo de ir fluyendo 💧 en vez del agresivo/arrollador 💥.
Hablo de compraventa de viviendas 🏡 y no de política internacional 🌍, ¿eh?
Se va diciendo que negociar la compraventa de viviendas es como una conversación en que las partes están interesadas en que fluya como el agua.
💭 Y, sí… pero no.
¿Que fluya como el agua de un río? 🤷♂️
Para nada.
👉 Si se deja a su aire, fluyendo a sus anchas sin encauzarla dentro de una lógica, puede conllevar desbordamientos indeseados.
La misma naturaleza emocional 🎢 de la compraventa puede arrasarlo todo en un santiamén si no se le pone cabeza 🧠.
¿Perogrullo? 🤷♂️
Para nada.
👉 Si se tiene en cuenta que a veces —incluso sutilmente— se acude a la negociación poniendo ya de entrada unas imposiciones, a modo de barreras artificiales, que hacen saltar la presa a la mínima 🌊.
El agua de esta conversación continuará fluyendo de la manera más conveniente si tiene un cauce adecuado: el lógico 🧠 y no el emocional 🎢.
En ese cauce de la lógica se van construyendo pequeños “síes” ✅ que van acercando a los contertulianos, desde los primeros acuerdos generales hasta el detalle.
💭 Quienes tienen más capacidad de enmarcar esos caminos racionales son los profesionales 👩💼👨💼. Además, sus conocimientos ayudan a evitar esas incertidumbres que son como presas que dificultan toda negociación.
Estos días atrás me ha alegrado mucho tener a un gran profesional enfrente mío 🙌, respetando los intereses de mis representados —los compradores 🏡— y, a la vez, defendiendo los intereses de los suyos —los vendedores 💼.
✨ Las partes han salido ganando… también emocionalmente.
𝘉𝘦 𝘸𝘢𝘵𝘦𝘳, 𝘮𝘺 𝘧𝘳𝘪𝘦𝘯𝘥!
(Sí. Pero con cabeza… 😉)
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Edu Báguena

