¡La cantidad de personas que buscan vivienda sin haber hecho unos mínimos “deberes”!
O, peor aún, pensando que los han hecho 😱.
¿No crees que lo mínimo de los mínimos es saber si realmente es tu momento?
No siempre está tan claro como parece. Al inicio de muchas asesorías intento reconfirmar precisamente eso: que ese paso esté realmente decidido y no simplemente supuesto.
Casi nadie reconoce estar ahí sin haberlo pensado. Si parten de esa reflexión, suele ser porque es uno de los principales motivos de consulta. Pero incluso cuando los deberes están hechos… conviene repasarlos.
A veces funciona sembrar pequeñas semillas de duda 🌱 mientras cuestionamos los “paraqués” de lo que le pedimos al nuevo hogar.
Otras veces aparecen brotes verdes 🌱 cuando la persona se visualiza en el futuro y todo encaja con naturalidad.
Y en ocasiones ocurre lo contrario: algo se desinfla sin saber muy bien por qué. Esa pérdida de energía también es información. Algo está intentando aflorar 🌱.
Puede que sea un calentón familiar, una subida de euforia tras una promoción laboral o simplemente el efecto contagio de estar rodeado de personas en modo #comprarcasa.
Lo delicado es que esa “planta de interior” 🌱 crezca sin que nadie se dé cuenta.
Nunca va mal mirarte desde fuera, abstraerte y observarte casi como si fueras el protagonista de un documental de National Geographic. Analizar tu comportamiento desde el inicio del proceso hasta el final previsto ayuda a detectar incoherencias antes de que se conviertan en decisiones costosas.
La planta puede salirse del tiesto cuando intervienen dos personas 👥🌱🌱 (no necesariamente pareja). La complejidad no es solo un DAFO con más variables: a veces se da por hecho que se va en el mismo vagón del tren… y en realidad cada uno está subido a uno distinto 🔀. Y dos trenes diferentes suelen llevar a destinos diferentes.
Ponerle cerebro al corazón es la base para comprar mejor ✍.
Soy Personal Shopper Inmobiliario (aicat 5720 y aepsi 135)
y ayudo a comprar hogares en Barcelona ciudad con método, claridad y perspectiva.
Edu Báguena

